martes, 7 de agosto de 2012

Floresta


Desde hace tiempo veo sólo árboles, sus estructuras parecen habérseme clavado en las pupilas.
Tengo perforados en las retinas sus formas, su contextura, sus medidas y ramificaciones y cada una de sus características han encontrado refugio en la parte posterior de mi sien.
Cierro mis párpados y veo sus sombras en la noche, sus siluetas gigantescas y acogedoras se regocijan de su universalidad, son conscientes de su rol primario sin temerle a estar expuestos, vulnerables a la merced de todos los seres vivos cercanos.

Me aíslo entre los árboles, su grandeza me acoge cuando el cielo me pesa en demasía y me aprisiona de serle fiel a cualquier impulso, sus huertos me permiten echarme sobre sus raíces solamente para admirarlos desde la bajeza de mi humanidad, dejando en el olvido lo demás. Las diferentes formas de sus hojas, las líneas sin sentido de sus troncos, sus ramas largas y trepadoras, las diversas gamas de sus colores, de sus verdes veraniegos, de sus naranjas otoñales, el movimiento de sus extremidades con el viento y la rectitud de su posición optimista.

Ojalá… Ojalá algún día sepa imitarlos lo suficiente como para abandonar mi melena y mis ojos grandes y transformarme en uno de ellos, en un árbol de esos que abundan en Lima y el Olivar. 

lunes, 16 de julio de 2012

Cuidado con la verdad


Me miras en un intento de entenderme,
Y puedo ver reflejada en tus pupilas la honestidad de tu tentativa;
En un afán de complacerte
Busco respuestas a cuestionamientos profundos
Y sin más remedio, me despliego con el alma abierta ante tus párpados
Con la esperanza de que ceses aquel ejercicio
Y vengas a llenarme la frente con besos.
 
Sin embargo, insistes,
Me acosas, te aferras a tratar de comprenderme,
Te frustras y terminas sacándome una verdad…

La necesito, verás,
Necesito la adrenalina como quien necesita respirar,
Me hace ansias cometer estupideces y obedecer a mis impulsos;
Simplemente la exijo porque es mi recordatorio de que existo,
De que vivo, de que siento;
Un memorándum de que aquel vacío que se siente adentro
Es solo el refugio de aquellas hormonas,
Una nota escrita para mis adentros
Sobre remordimientos, experiencias,  contradicciones;
Y si por consentirte tuviera que renunciar a ella,
Convirtiéndome en otra, una versión mía más apagada
Entonces sería mejor que me declararas muerta
Y comiences a buscarte un nuevo amor. 

domingo, 15 de julio de 2012

Fin de día (14.06.11)



Glóbulos oculares rojos. Irritados por el calor de luces de autos extraños. Horrorizados por el reflejo de ventanas ajenas. Conscientes que todos terminamos siendo almas indiferentes.

Párpados pesados. Entrecerrados por el agotamiento. Por las ganas de sobrevivir. Por el olvido de disfrutar.

Pestañas sucias. Lagrimales inflados. Sustancias verdosas abundantes. Gérmenes y bacterias a la espera de cualquier oportunidad de cumplir su parasitario rol.

Mirada perdida. Mirada intrínseca. Clavada en el interior con apariencia de exterior. Perturbada por preguntas. Por vacíos. Por ausencias y nostalgias. Por la luna y sus 17 horas transcurridas bajo momentos demasiado fugaces como para ser percibidos por algo más que no sean nuestras pupilas. 

Hoy me acordé de ti



Quisiera poder volver a divisarte aunque fuese en una lejanía óptica, así podrías recordarme todo lo esencial que parezco haber olvidado. Sé que si mis párpados te notasen, me contagiarías con tu vitalidad de la que estoy ahora carente y al percibirte, no habría duda alguna que tus poemas me llenarían las sienes de imaginación, facilitándome la tarea de escapar de los días en los que no estás presente.  

lunes, 9 de julio de 2012

Terruño

Dime hermano,
¿Cuántas veces lloras
En la penumbra de tu almohada mensualmente?
No tengas miedo de confesar tus escarmientos
Que la humanidad de nuestros caminos
Sabrá asesinarlos dócilmente.

Dime hermano,
¿Cuánto sufres cuando
Un nuevo día se levanta en esta inmensa desesperanza?
Cuéntame a detalle toda tu agonía,
Deja que por unos instantes
Yo cargue aquello que te aplasta las sienes.
 
Verás, me siento culpable hermano,
Tu allá lleno de dolor,
Con la cabeza baja y avergonzada,
Cargada de remordimientos,
De sentencias atrasadas, de muertos, de cadáveres gélidos;
Y yo acá, tan cerca y perpetua,
Escribiendo sobre tu pena,
Con el espíritu sobresaltado pero con el cuerpo tranquilo,
Con el alma destrozada por tus sollozos,
Y sin embargo… sin hacer nada…
Pensando, preguntándome nuevamente,
¿Cómo me puedo atrever a llamarte hermano?

A pesar de mi conciencia, insisto,
Te pido que te manifiestes y reveles; dime, 
Dime cómo te va tratando la vida
Quizás el dolor nos vuelva más cercanos, más hermanos.

Caballeros

Es durante toda una vida que la naturaleza demuestra su proyección más perfecta, con el sol sobre los cabellos me magnetiza ver sus ejemplos desfilar uno tras otro y sus paradigmas de humanidad acaban todo el tiempo en sentimientos de satisfacción.

Los hay con escasez de ingenio pero con belleza en las retinas, con curiosidad infatigable y falta de porte, algunos ofrecen misterio en las venas y generan altas expectativas y otros se limitan a balbucir fantasías inexistentes. Se encuentran a la disposición de los apasionados, de los desinteresados y existencialistas, y a pesar de que las mujeres somos el objetivo recurrente, suelen terminar embelesando a machos, pesimistas, inapetentes, fugitivos y burócratas. 
Los hay irresistibles e incoherentes, placenteros a la vista, al sabor, al olfato, y al tacto; la variedad de sus formas responde a las exigencias más altas, basta solo con engañar a la lógica al responder una sonrisa, es más que suficiente poner atención a sus tácticas de conquista y dejarse llevar por el frenesí.

La naturaleza  demuestra su sabiduría en cualquiera de las estaciones, deleita el alma con muchachos al alzar la vista, alegra el camino con hombres que encantan con su imperfección, hace deseable a todos y a cada uno, haciendo irrefutable la intención de su subsistencia.  

domingo, 8 de julio de 2012

Resaca Emocional

Lamento no llegar a ser todo lo que te mereces,
Que mi semblante sea el inconsciente del caos de mis órganos
Y que mi menudencia no te de abasto.

Lamento no ser lo suficientemente buena,
Adecuada o precisa para cada una de tus necesidades:
Que la torpeza de mi caminar te avergüence,
Que la imperfección de mis extremidades te disgusten,
Que el desorden de mis cabellos te abrumen
Que mis emociones sean tan inestables
Y que la confusión se vea constantemente reflejada en mi mirada.

Lamento equivocarme con tanta frecuencia,
Lamento dejarme llevar por el pesimismo con facilidad,
Lamento no poderme confesar ante tus pupilas de esta forma tan transparente,
Lamento no ser razonable y comprensible,
Lamento no ser constante ni dependiente.

Y a pesar de tantos arrepentimientos,
Hoy,
Justamente en esta noche llena de rectificaciones,
Lamento no poder ser ella sin dejar de ser yo,
Y que la honestidad de mis palabras nocturnas
Se impacten con la sensibilidad de tus sentidos mal informados.